Hoy en día, las compañías de bienes y servicios se están enfrentando a un nuevo escenario donde toman relevancia los clientes y consumidores, quienes están exigiendo mayores estándares socio-ambientales, es decir, que ambos requieren de las empresas que sus productos tengan un menor impacto ambiental y una creciente preocupación por la comunidad en la que se desarrolla el negocio. Un tremendo desafío para los privados que ahora deben jugársela por una fórmula Win-Win, donde no sólo ganen ellos sino que también quienes los rodean.
Es así como empieza a sonar cada vez más fuerte el concepto de Sustentabilidad, que va mucho más allá de ser “verde”, es asegurar que el crecimiento del negocio no ponga en riesgo el desarrollo de las generaciones futuras. Las empresas son las más visibles a la hora de responder frente a este requerimiento, sin embargo, a todos nos toca nuestra parte. Mal que mal, las empresas son el resultado de lo que las personas hacen.
Hace unos días asistí a un Seminario de Negocios Sustentables organizado por la Asociación Nacional de Avisadores ANDA, clara señal de que las empresas, al menos las que son miembros de ANDA (probablemente las más grandes del país), ya tienen claro de que hay que subirse a este carro para asegurar su permanencia en el mercado.
Rodrigo Jordán habló de las nuevas “4 P”: Permanencia es igual a pesos + personas + planeta. Reconoce que se trata de un modelo de gestión, que la sustentabilidad debe pasar a ser parte de las estrategias de la compañía. Citó a Peter Senge, autor del libro “La Revolución Necesaria: Cómo los individuos y las organizaciones están trabajando juntos para crear un mundo más sustentable”, en donde afirma que “no basta con cambiar estrategias, estructuras y sistemas, también tienen que cambiar las maneras de pensar que produjeron dichas estrategias, estructuras y sistemas”.
Esto me recuerda al lema de nuestra patria: Por la razón o la fuerza. Y si es que por la razón la empresa no quiere cambiar, las leyes le terminarán exigiendo prácticas sustentables. Como muestra de esto, Alejandro Donoso, Director de la CONAMA RM, se refirió a la pronta entrada al Congreso de la Ley General de Residuos, donde uno de los puntos es la “Responsabilidad extendida al proveedor”. Básicamente el concepto de que el residuo no tiene valor pasa a que sí lo tiene y, por ende, debe pensarse desde su concepción en la reutilización o reciclaje al final de su vida útil.
Lo que más me sigue rondando a raíz de este seminario y de la RSE en general, es la importancia del “Cambio personal”, factor fundamental para dar el giro. Basta con preguntarse ¿qué estoy haciendo por que esto suceda? Yo ya estoy haciendo mi parte ¿y tú?
Ma. Teresa Anguita
Periodista Comunicaciones Corporativas
